Existe un lugar invisible de donde proviene todo lo visible. Es la fuente
creadora de luz. Puedes llamarla Dios, Espíritu, Universo o Energía. La fe es la
conexión.
Estamos dejando atrás un mundo dominado por creencias y miedos para
entrar con fe al reino de la creación. Estamos reconectándonos con la fuente
de luz eterna.
El viejo sistema del juicio, cuyo objetivo principal es separarnos los unos de
los otros, se basa en el mandamiento único de la serpiente: “Juzga a tu
prójimo como a ti mismo”.
Y si vemos la realidad de afuera, el mundo, tal y como lo estamos viviendo,
es el resultado de ese viejo sistema de creencias. En lugar de ayudarnos los
unos a los otros, de amarnos los unos a los otros, nos hemos dedicado a
juzgarnos los unos a los otros.
Cuando uno empieza a quitar el juicio de la mirada, empiezas a entrar en el
presente y en el aquí y en el ahora. Cuando uno entra en el aquí y en el
ahora, ya no puedes ver a nadie separado de ti, ya no puedes verte tú
separado de la vida, ya no puedes negar que tu mirada es creación.
Los mayas decían que nosotros somos como imanes, que nuestro cuerpo es
un imán. Y que la única posibilidad real de que nosotros vivamos en el
amor es como sucede con los imanes, los imanes tienen un lado positivo y un lado negativo.
Creer es crear al mismo tiempo. Creer es caminar hacia adelante. Crear ee el
siguiente escalón sobre el vacío. Es crear de la nada, otra realidad.
Ser creadores es la misión de nuestra naturaleza humana. Si crees que el
mundo puede cambiar, lo estás cambiando. La fe es conciencia y creación.
No es ver para creer como nos dijeron, es creer para ver.
La creación antecede a la creencia. El espíritu es el creador de la materia.
Creer en ti es volver a ser niño jugando al recreo con Dios.
Si queremos cambiar la realidad, la única forma en que podemos hacerlo es
cambiando el sistema de creencias, no existe otra.
Cuando juzgo no estoy creando conscientemente, estoy creando en base
una obediencia, en base a algo que me dijeron que. Cuando estoy presente
estoy creando mi realidad de manera consciente. Y la decisión, la gran
elección que tenemos como humanidad ahora rumbo al 2012 es: en este
caso, yo soy ignorante y en este caso tengo que estar consciente, me tengo
que iluminar y tengo que decidir si quiero seguir viviendo cómodamente e
el lado donde a todo mundo le puedo echar la culpa y nunca soy
responsable yo, o tomo la decisión de hacerme responsable.
El Mundo imaginario existe. Allá los sueños no duermen, al revés, se
despiertan como hermanos los unos a los otros. El amor los desencadena.
Los sueños son el eslabón perdido.
En mi mundo imaginario no hay buenos ni malos porque todos somos uno.
El amor se respira en el aire, el miedo es un viejo recuerdo. Los niños
juegan travesuras con Dios, mientras enseñan a los adultos a ser niños otra
vez.
La gente mira al cielo frecuentemente, los pensamientos no tienen techo.
Nos amamos los unos a los otros, el sexo es sagrado, la inocencia está libre
de pecados y la alegría nos llena de sonrisas. Todo mundo tiene buena
cara. Conviven en armonía Adán, Eva, la Serpiente y el Árbol de manzanas.
Mentir no es necesario, la verdad está en el aire: Flota como las nubes.
El mundo imaginario es el sueño cósmico donde cabemos todas las tribus:
los Mayas, los alquimistas, los devotos, los pachecos, los gays, los amigos,
los otros amigos, los abrazos, los besos, las caricias, las manos, las
muñecas, los artistas, las musas, los cuentos de hadas, las historias sin
fin… y el final feliz.
El mundo imaginario está detrás del espejo. Desnuda tu mirada de
prejuicios y atraviésalo nadando.
Texto extraído de la la película Creer es Crear de Santiago P. Marino
Para ver la película haz click en el siguiente enlace:
http://www.creerescrear.com