Dojo
kun:
Principios para una vida correcta
Rubén E. Vargas
En mi transcurrir con el Karate, siempre me
ha impresionado que personas que han adquirido destrezas
físicas y mentales de gran potencial destructivo,
desplieguen modales cargados de cortesía, tolerancia
y educación. Puede haber excepciones pero no es lo
común. En realidad, aunque los rasgos físicos
que han trascendido de los Samurai, le atribuyen un aspecto
fiero e intimidatorio, su código de conducta los
obligaba a un comportamiento ejemplar y bondadoso. ¿Como
explicar esta aparente contradicción?. ¿Cómo
se concibe que tal Samurai, capaz de seguir un estricto
protocolo macabro para introducir una daga con calma y precisión
en su vientre y morir lentamente tan solo por haber decepcionado
al Shogun, pueda también con similar abstracción,
extasiarse ante prodigios de la naturaleza tan simples como
observar a un gusanito de seda que no descansa en su misión
de "hilandero" o ante la belleza de una flor de
loto?. Sin pretender saber la verdadera explicación,
mi hipótesis es que el secreto de este falso dilema
está encriptado en el Dojo Kun. O quizás mejor
dicho, en la sabiduría del Maestro Gichin Funakoshi
quien lo formuló, consciente de los peligros que
podrían resultar de desatar la fuerza del Karate,
sin control alguno. Refleja también el valor de la
sabiduría y la visión de futuro. El Dojo Kun
es esencialmente un conjunto de lemas o principios que guían
una acción signada por la ética y el uso apropiado
de las destrezas. Se podría afirmar que, todas las
grandes civilizaciones han contado con un Dojo Kun orientador.
El imperio romano tenía su motto: "Ambición
y Organización" y fue, actuando de acuerdo a
este lema, lo que permitió a Adriano, considerado
uno de los grandes Emperadores de la antigua Roma, que una
vez organizado su gobierno, se ausentase durante 7 años
de Roma, sede del poder imperial, para consolidar las provincias
del imperio. La Revolución Francesa se orientó
por los principios de "Liberté, Egalité,
Fraternité" que, posteriormente también
fueron integrados en la constitución de los Estados
Unidos. Vale la pena resaltar que para que un lema sea constructivo
y perdure tiene que convocar a acciones positivas, constructivas,
éticas y transparentes. Se puede demostrar históricamente
que lemas orientados hacia la destrucción de la naturaleza
humana, la fractura de la sociedad y el radicalismo sectario,
son completamente inútiles y hasta contrarios a la
evolución positiva de la especie humana. En este
contexto, el lema "Patria, Socialismo o Muerte"
contiene una connotación muy negativa y atentatoria
contra la supervivencia ya que el mantenimiento de la naturaleza
y de la humanidad no puede ser supeditada a la escogencia
de la muerte como opción para resolver asuntos políticos
o económicos. Respecto del Dojo Kun, es importante
enfatizar que sus principios no están confinados
exclusivamente a la práctica del Karate. Los mismos
deben ser asimilados e integrados en la conducta del karateca
y practicados en todas las facetas de la vida diaria. Por
ejemplo, el primer Dojo Kun: "Intentar perfeccionar
el carácter" se refiere no solamente al mejoramiento
de la condición física a través del
entrenamiento sino también desarrollar la fuerza
de voluntad, los aspectos psíquicos y afectivos de
la personalidad del karateca que le ayudaran a formar una
actitud de lucha ante las adversidades, los fracasos, las
enfermedades o las dificultades domésticas o personales.
Asimismo, el Dojo Kun: "Ser correcto, leal y puntual"
comprende los valores éticos, de lealtad y de honestidad
en el comportamiento del karateca. Estos valores adquieren
hoy día gran relevancia a la luz de los descalabros
de las grandes corporaciones y personales que están
ocurriendo en el mundo por falta de ética. El karateca
debe cultivar la verdad, ser leal a su Sensei y compañeros
de Dojo y actuar con transparencia en su relación
con los demás. En fin, las enseñanzas que
encierra el Dojo Kun deben permear toda la personalidad
del karateca quien, una vez aprendidas e incorporadas en
su personalidad, las mismas se harán espontáneamente
evidentes y sin esfuerzo en su intercambio diario con sus
semejantes. Finalmente, hay que tener presente que un karateca
es entrenado para ser un guerrero pero también para
actuar con humildad, sinceridad y cortesía en la
búsqueda de la paz, la justicia y la convivencia.
Esa fue la visión del Maestro Funakoshi y así
lo legó en su Dojo Kun. Y por eso, al comprender
el Dojo Kun, entonces la paradoja del Samurai dejará
de serlo.