EDICIÓN 115





 





Dojo kun:
Principios para una vida correcta


Rubén E. Vargas

En mi transcurrir con el Karate, siempre me ha impresionado que personas que han adquirido destrezas físicas y mentales de gran potencial destructivo, desplieguen modales cargados de cortesía, tolerancia y educación. Puede haber excepciones pero no es lo común. En realidad, aunque los rasgos físicos que han trascendido de los Samurai, le atribuyen un aspecto fiero e intimidatorio, su código de conducta los obligaba a un comportamiento ejemplar y bondadoso. ¿Como explicar esta aparente contradicción?. ¿Cómo se concibe que tal Samurai, capaz de seguir un estricto protocolo macabro para introducir una daga con calma y precisión en su vientre y morir lentamente tan solo por haber decepcionado al Shogun, pueda también con similar abstracción, extasiarse ante prodigios de la naturaleza tan simples como observar a un gusanito de seda que no descansa en su misión de "hilandero" o ante la belleza de una flor de loto?. Sin pretender saber la verdadera explicación, mi hipótesis es que el secreto de este falso dilema está encriptado en el Dojo Kun. O quizás mejor dicho, en la sabiduría del Maestro Gichin Funakoshi quien lo formuló, consciente de los peligros que podrían resultar de desatar la fuerza del Karate, sin control alguno. Refleja también el valor de la sabiduría y la visión de futuro. El Dojo Kun es esencialmente un conjunto de lemas o principios que guían una acción signada por la ética y el uso apropiado de las destrezas. Se podría afirmar que, todas las grandes civilizaciones han contado con un Dojo Kun orientador. El imperio romano tenía su motto: "Ambición y Organización" y fue, actuando de acuerdo a este lema, lo que permitió a Adriano, considerado uno de los grandes Emperadores de la antigua Roma, que una vez organizado su gobierno, se ausentase durante 7 años de Roma, sede del poder imperial, para consolidar las provincias del imperio. La Revolución Francesa se orientó por los principios de "Liberté, Egalité, Fraternité" que, posteriormente también fueron integrados en la constitución de los Estados Unidos. Vale la pena resaltar que para que un lema sea constructivo y perdure tiene que convocar a acciones positivas, constructivas, éticas y transparentes. Se puede demostrar históricamente que lemas orientados hacia la destrucción de la naturaleza humana, la fractura de la sociedad y el radicalismo sectario, son completamente inútiles y hasta contrarios a la evolución positiva de la especie humana. En este contexto, el lema "Patria, Socialismo o Muerte" contiene una connotación muy negativa y atentatoria contra la supervivencia ya que el mantenimiento de la naturaleza y de la humanidad no puede ser supeditada a la escogencia de la muerte como opción para resolver asuntos políticos o económicos. Respecto del Dojo Kun, es importante enfatizar que sus principios no están confinados exclusivamente a la práctica del Karate. Los mismos deben ser asimilados e integrados en la conducta del karateca y practicados en todas las facetas de la vida diaria. Por ejemplo, el primer Dojo Kun: "Intentar perfeccionar el carácter" se refiere no solamente al mejoramiento de la condición física a través del entrenamiento sino también desarrollar la fuerza de voluntad, los aspectos psíquicos y afectivos de la personalidad del karateca que le ayudaran a formar una actitud de lucha ante las adversidades, los fracasos, las enfermedades o las dificultades domésticas o personales. Asimismo, el Dojo Kun: "Ser correcto, leal y puntual" comprende los valores éticos, de lealtad y de honestidad en el comportamiento del karateca. Estos valores adquieren hoy día gran relevancia a la luz de los descalabros de las grandes corporaciones y personales que están ocurriendo en el mundo por falta de ética. El karateca debe cultivar la verdad, ser leal a su Sensei y compañeros de Dojo y actuar con transparencia en su relación con los demás. En fin, las enseñanzas que encierra el Dojo Kun deben permear toda la personalidad del karateca quien, una vez aprendidas e incorporadas en su personalidad, las mismas se harán espontáneamente evidentes y sin esfuerzo en su intercambio diario con sus semejantes. Finalmente, hay que tener presente que un karateca es entrenado para ser un guerrero pero también para actuar con humildad, sinceridad y cortesía en la búsqueda de la paz, la justicia y la convivencia. Esa fue la visión del Maestro Funakoshi y así lo legó en su Dojo Kun. Y por eso, al comprender el Dojo Kun, entonces la paradoja del Samurai dejará de serlo.


 


 

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