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Entrevista
con...
Carlos
Fraga
Un
Hilo hacia el Alma
Texto:
Mario Moriani y Luisa Herrera
Carlos,
háblanos de tu nuevo libro. 
El libro es algo completamente nuevo dentro de lo que hago, porque
él nace de un momento histórico muy particular para
mí, donde estoy dejando los medios, porque creo que es el
momento de dejarlos. Me siento tranquilo, pero con mucho miedo,
no fue una decisión de héroe, pero fue una decisión
que tenía que tomar. Y en ese momento, me encuentro con Daniel
Duque, quien es licenciado en comunicación social. Nos pusimos
a conversar y me asombró su apertura, él no conocía
mi trabajo y tampoco andaba dentro de nada de esto, sin embargo
su sensibilidad, su apertura y su respeto me congraciaron. Yo iba
a dar una conferencia a Hogares Crea, cosa que hago todos los años,
entonces le invité a él a que fuera a escucharla.
En el evento comenzó a tomar nota de todo lo que yo decía
y de ahí surgió un deseo de hacerme un seguimiento,
en posteriores conversaciones me preguntaba infinidades de cosas,
preguntas muy sencillas pero con mucha profundidad y un gran sentido
de la escritura. Ahí surgió la idea de publicar un
libro.
¿Cuál
es el título de esta nueva publicación?
El libro se llama Un Hilo hacia el alma, un viaje de la mano
con Carlos Fraga, y fue escrito en co-autoría con Daniel
Duque. Es un libro de pregunta-respuesta. Preguntas que puede hacer
cualquier persona, de diferentes edades, las cuales abarcan diversos
temas. Y por su- puesto tiene una gran parte de cada alma. En ese
entonces yo estaba en pleno redescubrimiento de la Sistémica,
y de verdad es un libro espectacular. Como dije anteriormente, son
preguntas que cualquiera podría hacer sobre mi trabajo, pasando
desde la astrología, la actuación, el profesor de
literatura, pasa por todo esto hasta llegar al alma, al perdón,
a la familia, a la sistémica, o sea, no deja ningún
tema afuera y de verdad me siento muy complacido, porque es un libro
muy fresco; fácilmente se puede leer y releer, sin la mayor
ambición que empaparnos de todas esas experiencias.
¿Cuándo
será el lanzamiento de tu nuevo libro?
Será el 6 de noviembre en un hotel capitalino. Habrá
una charla donde los participantes recibirán el libro y disfrutarán
de un brindis. Y hay algo curioso, es que mi padre y mi madre estarán
presentes en el evento, y eso para mí implica una fuerte
carga emocional, tener a los dos seres que me dieron la vida en
el bautizo de mi libro, que es un hijo, es realmente algo importante
para mí.
Dentro de
la sencillez de tu libro y por las características de este
muchacho periodista, ¿cómo repercutió en él
ese trabajo, obtuvo algún cambio?
Si, él se entrenó como terapeuta y hoy en día
hace parte de mi staff de terapeutas, él es constelador,
y lo recomiendo con los ojos cerrados. Después de este trabajo
transformó totalmente su vida, afortunadamente y además
realizó su sueño que era escribir un libro, aunque
siendo co-autor.
¿Cuándo
descubriste el alma como algo concreto en tu vida?
La descubro como algo concreto en mi vida cuando empiezo a hablar
con Chopra, y él me da algunos tips acerca de que no podemos
seguir manejando la mente. Luego conozco a Hellinger, quien es un
Sistémico alemán, lo presento en mi programa y él
comienza a hablar de que ¨el alma pervive ¨. Y cuando saco
mi CD de Separación y Pérdida, lo saco pensando en
el alma, porque empezaba a sentir que los seres que se iban, con
sólo recordarlos estaban ahí, por lo tanto la muerte
no existe, lo que existe es una transformación, igual que
la vejez no existe como deterioro sino como transformación.
En el momento que me encuentro en mi vida, en mi cuarentena, estoy
viviendo cosas tan espectaculares que eran imposibles vivirlas en
la treintena y en la veintena. Entonces al entender que la vida
es un proceso de transformación, y no tenemos que anhelar
lo que ya vivimos, ahí es cuando empiezas a entender que
el alma va mucho más allá. Cuando tu te quitas el
tiempo, cuando trabajas en el presente, en este instante, no hay
nada, no hay ni dolor, ni angustia ni nada. Cuando uno descubre
todo esto, no nos queda más que ir al alma. Entonces decidí
que por ahí era mi trabajo, y he cosechado cosas realmente
importantes, y ahora aplico en mis seminarios, cosas muy sencillas
pero que mueven a la gente y salen removidos, y lo único
que hablo es del amor. Pero el impacto de este amor no va de la
mente a la mente como muchas veces lo hemos hecho con buena intención,
va al ser. Porque te estoy reencuadrando lo más importante
de tu ser que son tus padres, estoy reencuadrando tu familia, el
amor que te dio la vida. Y la gente da un salto cuántico
con todo eso, y a partir de ahí empieza a sentirse viva.
Yo particularmente siento que la vida me apoya y me he atrevido
a hacer cosas. En este momento estoy haciendo un entrenamiento para
terapeutas y hay ocho médicos y cuatro psicólogos
clínicos. Es una gran responsabilidad, y lo hermoso de todo
eso es cuando puedes entender otras cosas, como que para asumir
este riesgo que estamos tomando nuestro sistema nos apoya.
¿Cuándo
tu dices sistema, a que te refieres?
Me refiero al sistema familiar; papá, mamá, abuelos,
toda esa sensación de que yo no estoy solo, aunque físicamente
todos estén muertos, no estoy solo, no hay orfandad, todo
está en mí y muy armado, por cierto.
Por ejemplo
Carlos, una persona que sufre de adicción, ¿cómo
se trabajaría esta persona con la sistémica?
¿Tú sabes de dónde viene la adicción?
Viene de la madre decirle al hijo: Tu padre no sirve.
Hay una ley sistémica que dice: el hijo sigue al más
fuerte de la pareja conciente, e inconcientemente al más
débil. Si mi padre es una basura, yo también lo soy,
y así estaré cerca de él. Esta persona va a
embasurar su vida como sea, de una manera absolutamente compulsiva,
porque la idea es volver al padre o a la madre.
¿Y
cuál sería el proceso de curación?
Reencuadrar a papá. Devolver a esa persona la idea del milagro
de la vida, hacer que la misma empiece a tomar decisiones importantísimas.
El trabajo que se hace en cualquier caso es muy sencillo pero resulta,
porque el alma tiene la vinculación que es importante ir
venciendo, no es algo inmediato, pero muy efectivo.
En tus conferencias
utilizas un término que me llamó mucho la atención:
Trípode, ¿nos puedes explicar que significa?
Eso significa el trípode de la vida; papá, mamá
y Dios. Dios como producto de papá y mamá, lo vemos
a Él como vemos a papá y mamá: cerca, distante,
afuera, caprichoso, temperamental, bondadoso, o sea, de acuerdo
a la percepción que tenemos de ellos. Dios representa la
gran creación, por lo tanto nuestra capacidad creadora está
muy ligada a las figuras de nuestros padres. Las patas fundamentales
de este trípode son mamá y papá. Papá
tiene que ver con la provisión, la fuerza, la autoridad y
la aprobación y mamá tiene que ver con la vida, con
el cobijo, con la nutrición y no sólo de lo que se
ingiere a nivel de alimentación, sino de lo que se piensa,
se ve y se oye, todo lo que alimenta nuestro ser está ligado
a mamá. Si el trípode está disfuncional, si
esas tres patas no están sólidamente asentadas dentro
de nosotros, evidentemente nos va a costar mucho todo lo que queramos
emprender. Entonces es reconocer donde están nuestras partes
débiles, para ver que arquetipo es el que está débil
en nuestra vida. En Latinoamérica por ejemplo, las hipermamá
terminan haciendo la pata de la madre muy débil, porque fíjate
que ellas mismas se ponen indefinidas es que yo soy papá
y mamá a la vez, eso es mentira, es absurdo. Una de
las cosas que me preocupó más en el libro, es que
hay que hacer entender a las madres que el hecho de que ellas tengan
un rencor hacia papá, no puede ser un rencor del hijo, porque
cada vez que le recuerdo al hijo que el papá no sirve, le
estoy recordando que el 50% de él no sirve, cuando le recuerdo
que no quiero a su padre, le estoy recordando que no quiero al 50%
de él o de ella y eso no sólo se siente, sino que
se resiente, finalmente el niño termina vengándose.
Se forma una relación tirante, difícil, fíjate
que las mismas madres lo dicen yo que le he dado a ese niño
todo, que he sido madre y padre, mira ahora como sale con ese mal
carácter, con esa...
Y he observado
que eso se va hacia si mismo también, repitiendo a la madre
o al padre.
Por supuesto, eso es otra cosa fundamental, hay que asumir, hay
que rendirse a lo que la familia te da, porque eso es legítimo,
la rendición que es la palabra fundamental de ese libro es
una palabra muy controversial, pero que habla de fortaleza, no de
debilidad, es fuerza, es la capacidad que tenemos de abrir nuestro
corazón y decir esto es lo que hay, sobre esto puedo construir.
Borges, hombre de literatura, decía cuando le preguntaron:
¿Debe ser muy difícil para usted haberse quedado
ciego?, fue muy difícil para mi cuando todavía
no me había rendido a mi ceguera, cuando lo hice comencé
a ver por las manos, la piel, los oídos, por todas partes.
¿La
sistémica y la Constelación Familiar son lo mismo?
No. La Constelación es una forma Sistémica de trabajo,
es una forma familiar. La sistémica viene del científico
Vestapen, investigador de la cibernética la cual toma esos
conceptos de la Sistémica. En resumen, eso quiere decir que
nosotros somos una red. La sistémica es muy fría,
muy efectiva, pero muy fría. Quien le da calidez a la Sistémica
es Hellinger quien introduce la Constelación Familiar. Yo
empecé con la Sistémica en los años 80 con
varios psiquiatras aquí en Venezuela pero la dejé
porque era muy fría y luego me encuentro con el Renacimiento
que es un proceso más amoroso, más cálido.
Pero cuándo Hellinger revoluciona la Sistémica introduciendo
el amor, de ahí sale la Constelación Familiar, que
es una forma de trabajar la Sistémica familiar con calidez.
En ese hilo
hacia el alma, ¿qué papel juega la religión?
Mucho, sabes por qué, porque la religión es un sello
de unión, aunque muchas veces es una herida. La religión
es una forma de unión, de unir la familia. Sabes lo que me
llama muchísimo la atención, es que las religiones
son las que hablan del alma. Me he encontrado con unas cosas maravillosas
dentro de la religión; por ejemplo, el sacramento es una
cosa muy hermosa, la confirmación es autoestima. Quien primero
habló de la autoestima fueron los cristianos con la confirmación,
al recordarnos que somos un milagro. Pero, ¿para qué
una familia adopta una religión? Para conectarse con sus
ancestros, porque la religión muchas veces es un hilo que
te recuerda que eres un sistema. Por eso cuando la gente adopta
otra religión diferente a la de sus padres, tienen un problema
de exclusión, lo que significa que ya no hacen parte de ese
sistema, de sus ancestros, y eso es muy duro. Igual que el exilio,
ir a vivir en otro país, porque rompes el sistema.
Explícanos
mejor esa cuestión de la exclusión.
La exclusión es una sensación del ser de no pertenencia,
se siente como si algo o alguien, por alguna razón que conoces
pierde su pertenencia, y al perder su pertenencia pierde la capacidad
de sentirse invitado para la fiesta de la vida. El exilio es una
forma de exclusión que la tienes que empezar a resolver y
¿cómo la vas a resolver? Buscando la honra. Por ejemplo;
cuando un hijo se muda al extranjero, y la madre reconoce la fuerza
de esta decisión, reconoce la fuerza que este hijo ha tenido
para echar hacia delante y honra el espacio que ahora él
tiene; esa persona se siente integrada, pero cuando la madre está
siempre recordando al hijo su origen, y está permanentemente
recordándole que no está en su lugar, lo que se enciende
es la sensación de no pertenecer, es ahí cuando empieza
un estado de inadecuación, siente que no está invitado
a la fiesta.
Te excluyes
de Venezuela ¿verdad?
Si, eso es una primicia. Me voy para Londres, Inglaterra, durante
cinco meses a mejorar mi inglés y a tener una vivencia con
esa ciudad que tanto me gusta. Es como un retiro que me voy a regalar,
para reciclar muchas ideas y cumplir un sueño, que si estoy
aquí trabajando en los medios no lo podré hacer. Pero
regreso el 10 de mayo del 2004 así que no me voy de Venezuela.
Dime Carlos,
¿Qué pasó con los medios?
Lo que pasó fue que de pronto se politizaron, tanto la radio,
que se volvió de la oposición totalmente, y el otro
extremo Venezolana de Televisión del Oficialismo, y por supuesto
la gente pidiéndome un pronunciamiento. Yo estoy muy claro,
mi palabra va para el ser humano, sea de la oposición o del
oficialismo. Entonces me pareció el momento para mi retirada.
¿Y
tu no piensas volver a los medios?
Claro que sí, he estado en conversaciones con algunos canales,
ha habido muchas aperturas, pero todo está esperando a que
yo llegue. Ahora, no puedo comprometer mi sueño por dinero,
y pienso que para ese entonces ya tendremos un país más
definido. Eso espero.
En Venezuela
hay una situación de separación, donde un bando excluye
al otro, ¿cómo puedes explicar esto desde el punto
de vista de la sistémica?
Desde la sistémica, el problema que existe en el país,
es que apareció un líder que de alguna manera prometió
lo que en muchos años se había esperado, que era incluir
a los excluidos, lo que no contó era que en el barco habían
los ya incluidos y no supo que hacer con ellos e intentó
sacarlos y en ese momento incluidos y excluidos se dividieron. Cual
es el problema de esto, es que en un grupo dividido, y ese grupo
se llama Venezuela, la única manera de unir casi siempre
es desde el dolor, porque por ahora el orgullo de mantener una verdad,
el orgullo de mantener un valor que me haga sentir inocente a propósito
de tener la razón, no me deja ceder y aquí estamos
hablando de ceder cosas muy vitales, por lo tanto, el peligro que
corremos es que los grupos se unen a partir de que venga un enemigo
de afuera. Esto lo puedes ver a nivel familiar a lo mejor los hermanos
no se hablan o la tía al hermano etc., pero cuando hay una
amenaza de afuera (fenómeno natural, persona, etc.), inmediatamente
el grupo familiar se une a ver que pasó, a apoyarse. Y esto
es lo que no queremos que ocurra en Venezuela y para lo cual mucha
gente está orando, meditando. Los grupos inevitablemente
van a la unión. Ahora, cuál es el precio que hay que
pagar para la unión, y eso es una responsabilidad de todos,
yo creo que aquí urge la presencia de un líder que
más que convenza, conmueva, que encontrará en la unidad
una forma de discurso conmovedor, que te pueda dar una esperanza
real y universal. Creo que los líderes emergen en el momento
que les corresponde, entonces tengamos toda la esperanza de que
así sea.
¿Crees que sería el momento que una mujer asuma
el mando del barco, crees que es el momento de la energía
femenina?
Es posible, se ha dicho mucho, es un buen momento para la mujer,
lo que pasa es que tiene que ser una mujer que ya haya superado
su riña con el hombre. Puede emerger una mujer, que como
mujer nos diga soy mujer y como tal puedo aunar, seguro que si y
es una posibilidad muy grande y agradecida.
Nuestra
pregunta acostumbrada, ¿qué mensaje le darías
a nuestros lectores?.
El mensaje fundamental es que entendamos que la vida comienza y
termina en cada venezolano, Venezuela no es un país porque
es un territorio de 912.050 Km2, Venezuela es un país porque
está lleno de 20 y tantos millones de habitantes, con sueños,
dichas, desdichas, oportunidades o sin ellas, cuando entendemos
que la vida comienza y termina en mi, porque si yo me muero ahora,
el destino de este país me tiene sin cuidado porque ya morí,
que puedo buscar yo ahí, es cuando entendemos que a partir
de mi puedo buscar un cambio, por lo tanto a partir de mi puede
haber un cambio, por lo tanto, a partir de mi puedo salir a la calle
mañana u hoy a ver que me une a mi con los otros, no que
me separa de ellos. Y quizás si pudiéramos salir a
la calle 5 minutos diarios a ver que nos une a los demás,
al limosnero, al policía, al anciano, al niño, al
ejecutivo. Si yo pudiera encontrar los puntos de unión seguramente
pudiéramos empezar a armar el país que queremos. Pero
mientras estemos aferrados a una idea inflexible evidentemente estamos
en la separación, sólo hay tristeza y la tristeza
como no la podemos expresar porque no sabemos cómo, lo hacemos
a través de la rabia. Así que mi mensaje es la unión.
Desde Vida Alternativa deseamos el mayor éxito
a Carlos Fraga en ese viaje permanente que constituye ¨ Un Hilo
hacia el Alma ¨ y por supuesto también a Londres.
Buen Viaje Carlos
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