|
Entrevista
con...
Jorge
Carvajal Posada
Cirujano
de Almas
Texto:
Koldo Ardai
Luce
en la pared de su concurrido consultorio de Medellín el título
de cirujano, pero el prefiere presentarse como carpintero
de la conciencia. Para el doctor Carvajal la bioenergética
es aquella medicina que deja de ver al hombre como un fósil
molecular y comienza a observarlo como un ser de luz.
No distingue entre medicina, conciencia y espiritualidad, pero se
trata de una miopía valiente e intencionada.
Pregona en los congresos de médicos que el cuerpo y el alma
están estrechamente unidos y en los seminarios atiborrados
de gente que la ciencia del servicio es la ciencia más sagrada.
Para este poeta, psicólogo, inventor, cirujano
, la
enfermedad es el espejo en el que se mira nuestra conciencia..
Místico sin cueva
Jorge Carvajal Posadas emana la profundidad del sabio, la seguridad
del científico, la belleza del poeta y la generosidad del
hombre comprometido con su tiempo. Sin embargo más allá
del cirujano que ha hollado nuevos y más amplios horizontes
de terapias, del conferencista que llena aforos en Europa y América
a su paso, más allá del poeta viajero que va dejando
aquí y allá una bella mirada del mundo, del observador
de una realidad tan lacerante como esperanzada, Jorge Carvajal es
un místico de nuestros días. Su palabra resuena en
la más interna geografía.
Nuestro interlocutor es un místico sin cueva, de los que
se plantan en medio del asfalto, aún a riesgo de retumbar
preguntas sin respuesta: ¿Qué puede pasar con
la gota de agua congelada en el Ártico?
El piensa
que le seguimos, pero se nos escurre su gota tocada de eternidad.
El investigador colombiano va sembrando ciencia y conciencia a partes
iguales. Sus estudios sobre nuevas medicinas dan la vuelta al mundo
entero, pero antes que nada es hombre con inmensa fe en el hombre:
Las oscuras cavernas fueron necesarias para que la humanidad
naciera, pero en la nueva cultura, la humanidad ascenderá
la montaña de la iniciación.
Aromar la Tierra
Esa apuesta tan vital le empuja a amar con pasión su país.
Anima a visitar el mágico realismo de su geografía.
El médico de Medellín se crece en medio de una tensión,
de una turbulencia que le presenta diariamente reto de equilibrio
y serenidad. Las víctimas de los atentados saben también
de su cirugía, de sus resonancias, de sus colores, de su
acupuntura, de su homeopatía
, pues Carvajal toma lo
mejor de todos los territorios terapéuticos y los individualiza
en cada paciente. Colombia desafía continuamente a este hombre
que no conoce los límites de la entrega: Somos flores,
nuestro cometido es aromar la tierra.
Viene de la geografía más convulsa del planeta y sin
embargo su presencia es todo paz. No es fácil ubicar al doctor
Carvajal. Lo podemos encontrar en congresos especializados, siempre
intentando ampliar los márgenes de la ortodoxia, revelando
las claves de la bionenergía, la medicina con la que se le
identifica, o de la terapia láser, uno de los métodos
que le caracterizan
Lo podemos ver con sus colegas galenos,
defendiendo la necesidad de abordar el tema de la salud desde más
allá del cuerpo, invitando a rescatar el alma
del paciente, abundando en la ciencia que el denomina de la sintergética,
o ciencia de la síntesis. Le podemos ver también en
multitudinarios foros compartiendo con gentes sencillas su intenso
sabor de la vida (sabiduría) en charlas salpicadas
de fina y profunda poesía. Le podemos ver en sus seminarios
en Barcelona, Mallorca, Madrid y San Sebastián, pues su gente
y seguidores no le perdona menos de dos visitas al año.
Entre conferencia y conferencia logramos secuestrarlo. Nos lo llevamos
al jardín del palacio. Verde, cielo y mar inmenso parece
que colmaran de nuevo la inspiración de este hombre, por
lo demás, amable y solícito. La paz que pregona y
emana, le posibilita también ubicación perfecta. Apenas
toma respiro entre el discurso del salón y la entrevista
a orillas del Cantábrico. No hay fractura entre las palabras
de dentro y fuera del palacio, al igual que no hay salto entre las
diferentes ciencias y terapias que transita. Sabe por donde se anda,
conoce su discurso, pero no recita; responde con una rapidez no
exenta de fuerza y convicción. El tiempo es breve y sus palabras
son precisas, quirúrgicamente lanzadas y ubicadas.
No en vano tiene ya operadas muchas almas.
¿Cuál
es la medicina del futuro?
Más y mejores técnicas sí, pero con la magia
viva del sentir. Afrontar la enfermedad y el dolor sí, pero
sin perder de vista el sentido del vivir. Talvez tendremos menos
hospitales y más trabajo ambulatorio, menos cirugías
y más educación, menos medicamentos y más bebidas
caseras, menos vitaminas y más alimentos de buena calidad.
¿Una
medicina más humana?
Algo así. Apostamos por una ciencia con alma, una disciplina
que no mate la fe y la esperanza. Una propuesta para que cada quien
rescate el poder de gestionar su propia salud, para que nacer y
morir no sean los límites infranqueables de la vida y vivir
se convierta en el arte original de ser. Un movimiento hacia la
participación, un cese de la conspiración que ha dejado
marginado al hombre de la responsabilidad sobre su propia vida;
un rescatar la indivisible integridad del ser humano.
¿Más
cariños y menos ciencia?
El paradigma dominante en el mundo ha sido el de la ciencia, pero
la ciencia se convirtió en una nueva religión, en
el único código de lectura aceptado. Hemos de salir
del fundamentalismo científico, así como antes salimos
del fundamentalismo religioso. El paradigma de la ciencia puede
ser interpretado desde un código de lectura más incluyente,
generando una ciencia con conciencia.
¿Bisturí
para el cuerpo o para el alma?
Es imposible acceder al ser humano olvidando la esencia del ser
humano que es la psique, que es el alma. No se trata
de dejarle la psicología a los psicólogos, a los psiquiatras,
es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los
especialistas. Tenemos que rescatar la psicología para la
vida cotidiana.
¿Qué
enferma primero?
Desde 1950, los estudios médicos demuestran que el patrón
de la personalidad incide sobre la enfermedad de una manera contundente,
sobre los factores de riesgo para enfermar de una u otra cosa y
se empiezan a estudiar los patrones de personalidad.
¿Rescatar
el alma con qué objetivo
?
Se trata de ver como un sentimiento de hostilidad genera úlceras,
genera enfermedad acidopéptica, genera hipertensión
arterial, aumenta el riesgo de infarto, aumenta la liberación
de noradrenalina, aumenta el consumo de oxígeno, te mete
en un régimen de economía energética pésimo
donde hay un gran desgaste, y una gran fricción, impide la
respuesta de relajación, te impide tener paz interior a pesar
de que tengas todas las razones del mundo para tenerla. Si nosotros
como médicos no tenemos paz interior, si no somos capaces
de la respuesta de relajación, no podemos reconocer la necesidad
en otros. La primera necesidad de un paciente es paz.
Paz
a cambio de aspirinas
, ¡va a hundir a las farmacéuticas!
Sin paz ninguna de las cosas que haga tiene sentido. Es el dígito
en una gran cifra. Todas las acciones son ceros y sin el dígito
de la paz nada vale la pena, ni tu dinero, ni tu posición,
ni tu prestigio... Pero si tienes paz interior, todo lo demás
se vuelve valioso.
De
tanto abuso gastamos las palabras
¿Qué es paz
interior?
Es respuesta de relajación: que te baje el consumo de oxígeno,
que te baje el nivel de noradrenalina, que te interiorices, que
reflexiones, que compartas. Es muy sencillo: cuando hay paz interior,
tu aquietas el tallo cerebral, el cerebro reptil. No tienes que
atacar o huir, no tienes que morder a tu papá todo el día,
o toda la noche haciendo bruxismo, sino que puedes comprenderlo,
puedes ponerte en sus zapatos. Muchas hipertensiones esenciales
vienen de ahí.
¿Somos
algo más que una prisión molecular?
Cuando pensamos, cuando comemos, cuando soñamos, aunque creamos
que estamos sólo en el cuerpo, estamos en lugares distintos.
La mente que recorre por nuestro cerebro, no está en el cerebro,
ni nace en él. Tampoco muere con él. Así como
el agua no nace de la nube o del océano y es materia prima
del hielo de la Antártida, del mar Caribe y de las impredecibles
nubes, así la mente no es el cerebro, ni los pensamientos,
ni las ideas, sino la misma intangible sustancia de la que todas
las cosas están hechas: el Verbo. Al principio era el campo
cuántico o campo unificado de la conciencia, un infinito
potencial que el sonido hizo desplegar en el orden explícito
de la creación.
¿Dónde
nace tanto entusiasmo suyo por la vida?
Ser humano es un vivir asombrados y conmovidos, el milagro de inventarnos
todos los instantes, el milagro de ser conscientes de respirar,
el logro trascendental de ser conscientes de la conciencia. La ciencia
sublime de sentir que estamos vivos cuando sentimos que la vida
que anima flores y trinos es la misma que habita en nosotros. Ser
humanos es cantar con la tierra la amorosa canción del regreso.
¿El
tan mentado volver al aquí y ahora?
Exactamente. Los procesos de expansión de conciencia o de
iniciación, ocurren hoy en el ritual de la vida cotidiana.
Si ni siquiera escucho al hijo que está al lado, si me quemo
la lengua por la mañana y el chocolate no me sabe a chocolate
por estar pensando en la cuenta o el transporte o la hora de llegada
Si yo no vivo en el instante del presente ¿cómo pedirle
a la vida que me de una responsabilidad del infinito?
¿No
hay huída en ese retorno a nosotros mismos?
Todo puede ser refugio o morada. Si nos lleva a una mayor comprensión
y libertad es morada del alma. Si nos lleva a una mayor dependencia
y esclavitud es un refugio. De la misma forma, podemos hacer del
cuerpo un templo de la conciencia o un simple refugio para escaparnos
de la inclemencia. También todos los lugares pueden ser habilitados
como refugios o como instrumentos del alma: las iglesias, las ciencias,
el conocimiento, los sitios sagrados y los profanos, serán
lugares para afrontarnos o para escondernos.
Dentro
del palacio invitaba a la gente a jugar al arco
Cuando empiezas a conocerte, sabes que tú eres el arco y
eres la flecha, pero sobre todo tú eres el blanco. Cuando
das en el blanco de tu propio centro, cuando ya no tienes los blancos
en el placer, el poder, la recompensa, cuando el arquero no tiene
sino el blanco de su corazón, en ese momento siempre da en
el blanco. Das en el blanco cuando descubres esa ciencia interior
que viene desde el centro y el centro es el liberador de la ilusión.
¿Sanar
al hombre es también sanar la Tierra?
Así es. Todo en la tierra se acelera porque el hombre está
en ella. La destrucción y la creación se vuelven en
el hombre como una impetuosa corriente. Tenemos la terrible o gloriosa
facultad de destruir o crear. Somos enzimas de la tierra, catalizadores
de la evolución.
¿Propuesta
de una nueva ecología?
Efectivamente. Llegó el tiempo de rescatar lo más
sagrado de la vida: su interdependiente unicidad. Es la hora de
una nueva ecología, la de la tierra viva, la de la gran cadena
de la vida en la que la corriente del ser se diversifica revelando
su armoniosa integridad. Cada uno de nosotros es parte del proyecto.
Toda la basura que vemos es producto de nuestro propio corazón;
allí nacieron las guerras, allí puede germinar la
paz.
¿Estamos
cerca del vergel o del desierto?
Toda la creación está a nuestra disposición
para oprimir o para liberar; para sembrar la muerte y desertificar,
o para sembrar la vida y cosechar. El hombre acelera todas las vibraciones
para unirlas en la gran alquimia de la vida. Todas las semillas
latentes pueden florecer. Todas las cosechas evolutivas de la tierra
pueden echarse a perder. Nuestra naturaleza es la de ser co-creadores.
¿Espera
buena cosecha?
Por supuesto, pero para ello es preciso observar la parábola
del sembrador. Es necesario mirar la cosecha que la vida nos ha
legado con reverencia y amor, de lo contrario las semillas morirán
en los bolsillos del egoísmo y lo que la naturaleza ha construido
por siglos y siglos morirá en nuestra inconsecuencia.
Usted
pregona que muy hermosas esculturas duermen en nuestras manos
¡Tanta vida se puede dar con la mirada, tanta esperanza se
puede germinar con una sola palabra, tanto amor implícito
hay en el humano potencial, que sólo es preciso abrir las
compuertas del ser para dejarlo correr! ¿Cuantas creaciones
esperan la magia de un aliento sagrado? ¿Cuantos sueños
esperan la vibración de una voz para despertar?
¿Es
difícil levantar este estandarte de esperanza y de vida en
el ámbito en que te desenvuelves?
La nueva conciencia surge en vórtices de una sensibilidad
extrema o caóticos. En la piel sensible de las heridas personales
y sociales es mucho más fácil sembrar la semilla de
un nuevo orden emergente.
Me encanta Colombia. Es el mejor país del mundo, precisamente
porque estamos en caos y en el seno de un vórtice caótico.
Si tu puedes mantenerte en el ojo del huracán vas a poder
tener un nivel de acción y respuesta más significativo.
La tensión es creativa. La violencia es al fin y al cabo
energía. Nuestros temores, nuestros sentimientos son energía.
No son en principio ni buenos, ni malos, depende sólo de
la dirección que les demos. Cuando en el centro del caos
estamos dispuestos a escuchar, podemos emerger a un nuevo orden
y cultura. Cambiar nuestro punto de observación del mundo,
cambiar nuestra actitud es ya transformar el mundo desde adentro.
¿Que
es la medicina bioenergética?
La bioenergética es un sistema que se originó en Francia
y que se ha perfeccionado en Colombia. Actualmente ya hay más
de 500 médicos bioenergéticos capacitados en América
Latina. Históricamente, el término bioenergía
se refiere a la concepción de una energía vital existente
en los organismos vivos. A esta energía se le han dado distintos
nombres, algunos de los cuales son prana, chi y orgón.
La bioenergética médica es una disciplina que promueve
la integración entre las medicinas energéticas, las
prácticas médicas tradicionales y la medicina moderna,
rescatando lo mejor de cada campo terapéutico.
La bioenergética parte del principio de que todo cuanto existe
es una serie de aspectos o manifestaciones de la conciencia. Considera
al ser humano como una unidad de conciencia, producto de la integración
de diferentes campos de energía que podríamos resumir
en los siguientes niveles: físico, emocional, mental y espiritual.
La enfermedad se concibe como una consecuencia de la fricción
entre estos niveles de conciencia. Eliminar estas fricciones, permitiendo
el libre flujo de la energía en el sistema, es uno de los
propósitos de la bioenergética.
La bioenergética no desecha ningún instrumento, pues
considera que el hombre es una unidad polifacética de fuerzas
y energías. Tal vez el trasplante oportuno de un órgano
puede ser lo más importante en un momento dado, mientras
que en otra circunstancia un sutil ajuste vertebral o una palabra
de aliento pueden ser el tratamiento más indicado para el
mismo paciente.
En la práctica, el fundamento básico de la bioenergética
es reconocer la existencia de un cuerpo vital o energético;
éste representa el nivel de paso e intercambio de todas las
energías que circulan en el ser vivo..
|