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Entrevista
con...
Ernesto
Marrero
La
leyenda del sabio de la Montaña

Cuéntanos
acerca de tus vivencias espirituales, ¿qué haz hecho?
¿Con quién estudiaste?
º
¿En
qué momento de tu vida decidiste ser escritor?
Este proceso me resulta un poco complejo de describir, ya que desde
pequeño sentía un gran deseo de escribir un libro,
esta situación se comenzó a acentuar más a
partir de los diecisiete años, que fue cuando desarrollé
mucha inclinación por la lectura y la poesía, y allí
empecé a recopilar mis pensamientos, que con los años
se fueron plasmando en los libros que he escrito.
¿En
qué te inspiraste para escribir La leyenda del sabio
de la Montaña?
Me inspiré en la lucha que el ser humano mantiene con su
principal contrincante
la mente, para poder vencer los escollos
que la vida diaria nos coloca en nuestros caminos. A la vez quise
combinar la belleza de la mitología griega y celta, para
hacerle al lector más emocionante el proceso de autoconocimiento
que brinda la obra.
¿Cuál
es el mensaje del libro?
Que a través de la fe, el amor, la humildad, el valor y la
constancia, lograremos alcanzar la meta más importante de
nuestra vida: encontrar a ese maravilloso ser que habita dentro
de cada uno de nosotros.
¿A
que público va dirigido?
Es una obra que va dirigida a todas las edades, no obstante de que
mis libros tienden a ser bastante recomendados en los liceos y a
los adolescentes los han atrapado mucho. Pero en sí, el único
requisito es que el lector posea imaginación o esperanzas
de un mundo mejor, donde todos podamos ser coparticipes de este
cambio.
El
personaje principal, en su búsqueda del despertar vive una
aventura espiritual en su interior donde enfrenta un malvado tirano,
desencadenando una lucha entre el bien y el mal. ¿Qué
tiene que ver esa historia con nuestra realidad?
Es una historia que en la actualidad cobra una gran vigencia, cuando
vivimos dentro de una sociedad fundamentada en falsos valores impuestos
por los preceptos del consumismo acelerado, creando así falsos
prototipos o modelos sociales, que incitan a cambiar el deber ser
por el deber tener y se sustituye la ética por la estética.
A esta lucha se deben enfrentar diariamente los guerreros que como
Rayhan (el protagonista principal de la obra), tratan de mostrar
su pureza de corazón, pero que son arrastrados por corrientes
contrarias.
Nos
puede hablar acerca de la sincronicidad, ya que en el libro lo abordas
con mucha frecuencia.
Nuestros estados psíquicos se encuentran relacionados con
la vida real. El inconsciente profundo, como diría Jung,
se conecta con nuestro espíritu, para materializarse luego
de forma física y así darnos la posibilidad de evolucionar
hacia estados de conciencia superiores. Este proceso se hace más
evidente para las personas con alto grado de espiritualidad, que
pueden percibir con mayor facilidad los procesos que se están
gestando dentro de su interior, es decir que el proceso de autoconocimiento
está más desarrollado que en otros. Así sería
el caso de Rayhan, que poseía un estado de espiritualidad
bastante elevado, pero que el mismo desconocía su magnitud,
hasta que progresivamente fue tomando conciencia de este.
¿Cómo
puede ayudar el libro a los lectores?
Pienso que a cada lector le va a beneficiar de forma distinta, ya
que cada quien vive su proceso de evolución interna y por
tanto cada uno tiene una necesidad diferente que suplir o alguna
debilidad que reforzar.
¿Qué
otros libros has escrito?
El primer libro que escribí fue de poesías con el
nombre de: Cantos de amor y reflexión, en diciembre de 1996.
Luego publiqué en agosto de 2001, uno con extractos de pensamientos
reflexivos, titulado: Una luz en el camino. Ya en mi tercera publicación,
en mayo de 2002, comencé con el género narrativo a
través del libro: El pececito que quería ser humano.
Búsqueda interior. El cual resultó ser
un texto muy leído, y que dio por resultado una segunda parte
en septiembre de 2004: El pececito que quería ser humano.
Conciencia y transformación social.
¿Cuál
es tu mensaje para nuestros lectores?
Espero de todo corazón que mis libros ayuden a encontrar
ese sabio que habita dentro de cada uno de nosotros, y que a la
vez sirvan de soporte para las dificultades que se les puedan presentar
en ese difícil camino del autoconocimiento.
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