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Esto
no tiene porque ser así
Gloria Martínez
En
más de una oportunidad, ante las circunstancias adversas
o desagradables de una situación, solemos exclamar impotentes
¡ESTO NO TIENE PORQUE SER ASÍ!!!! Y es allí,
en esa exclamación cuando nuestra mente rebobina automáticamente,
todos los aspectos que precedieron a la situación que nos
perturba.
Podemos hacer un alto en el camino - y en vez de escuchar el ruido
que produce el ego-, detenernos en el silencio que permite abrir
las puertas dimensionales y prestar atención a la verdadera
voz: La Voz que habla por Dios a través del Espíritu
Santo.
En el Texto, Capítulo 4, Sección IV de Un Curso de
Milagros, el Hijo de Dios, Jesucristo, desarrolla dicho punto estableciendo
las causas que originan dichas situaciones. ¿Porqué
no oímos la voz de Dios? ¿Es que acaso Él permite
que algunos de nosotros le escuchemos y otros no? ¿Porqué
algunos si gozan de dicha prerrogativa, mientras otros nos subsumimos
en la desesperación causada por nuestros actos, sentimientos
y comportamiento? ¿Es eso la Justicia de Dios?.
Claro que Dios es justo, los que no somos justos somos nosotros,
ni siquiera con nosotros mismos, ya que si no oímos la voz
de Dios, es porque hemos elegido no escucharla. Dios no elige a
quién pueda escucharlo. Todos, absolutamente todos, si decidimos
hacerlo, podemos escucharle. Pero estamos tan ocupados en el mundo
que hemos inventado, que solamente prestamos atención a las
ilusiones del ego para que podamos reflejar su rostro
en cada una de las decisiones que oscuramente nos alejan de la luz.
2 He dicho que no puedes cambiar de mentalidad, modificando
tu conducta, mas he dicho también, y en muchas ocasiones,
que puedes cambiar de mentalidad Cuando en Un Curso de Milagros,
se nos está recordando la posibilidad de un cambio de mentalidad,
es, porque es allí precisamente, donde podemos establecer
las transformaciones necesarias e indicadas para dicho cambio. La
conducta, o el comportamiento bueno o malo del que hacemos gala,
indudablemente es parte de lo que hemos acumulado en lo que consideramos
nuestra personalidad. Muchas veces ante actuaciones poco recomendables,
(explosiones de carácter, ira, agresividad de hechos o de
palabras, vicios etc) y comportamientos que nos culpabilizan, nos
escuchamos diciendo: es que yo soy así encontrando
allí la justificación del comportamiento hacia fuera,
pero no hacia adentro. Dentro de nosotros en ese fuero interno,
llamado conciencia sabemos que hemos actuado mal, porque no nos
sentimos contentos y las imágenes que percibimos en el espejo
son tenebrosas. Nuestro estado de ánimo nos indica que hemos
elegido equivocadamente y de alguna manera aún sin quererlo-
reconocemos que eso no tiene porque ser así.
¿Podemos cambiar de mentalidad?
Si, porque todo está en la mente. El Curso reprograma la
manera de pensar al transformar nuestra percepción de errada
en correcta y se describe a la mente como si consistiera de
dos partes: el espíritu y el ego. La mente puede
gozar de rectitud o estar errada, dependiendo de la voz que escuche.
2. La mentalidad recta escucha al Espíritu Santo, perdona
al mundo, y en su lugar ve el mundo real a través de la visión
de Cristo... 6. La mentalidad errada escucha al ego
y teje ilusiones; percibe el pecado, justifica la ira, y considera
que la culpabilidad, la enfermedad y la muerte son reales
(UCDM)
Al darte cuenta que has elegido equivocadamente:
1- Examina honestamente qué es lo que has pensado que Dios
no habría pensado.
2- Qué no has pensado que Dios habría querido que
pensases.
3- Qué has hecho y qué has dejado sin hacer.
4- Cambia entonces de mentalidad, para que puedas pensar como Dios
pensaría ( de mente errada ego- a mente recta espíritu-).
6- Colabora con Dios. No permitas que tu mente divague.
7. Rechaza cualquier creencia que se interponga en el logro de tu
objetivo y no aceptes nada que sea menos que eso.
8-Juzga por tus sentimientos, en cada actuación, si lo has
hecho bien.
Toma todas las precauciones que sean necesarias, en la búsqueda
del cambio de percepción:
*Vigila tu mente contra las tentaciones del ego. Recházalas.
Esto no tiene porque ser así. *Cuando te sientas
triste, deprimido, ansioso, reconoce que eso no tiene porque
ser así. *Cuando te sientas culpable, recuerda que
el único que ha violado las leyes de Dios, es el ego. Tú
no. Déjale entonces a Jesús los pecados del ego. Si
te sientes culpable, el ego sigue al mando de tu vida. Eso
no tiene porque ser así
Nota: Toda la información esta basada en el texto de UN
CURSO DE MILAGROS
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