|
Piensa
positivamente y serás un triunfador
Luz Stella Rozzo
Los
pensamientos son herramientas muy poderosas cuando se combinan con
la exactitud del propósito, la perseverancia y un imperioso
deseo de convertirlas en riqueza, o en otros objetivos materiales.
Voy a darles un ejemplo de lo que se puede hacer con un pensamiento
bien encaminado. Edward C. Barnes, contemporáneo del gran
inventor Edisson, descubrió que es una realidad irrebatible
el hecho de que las personas que piensan adecuada y consistentemente,
se hacen ricas. Su descubrimiento no surgió de pronto, sino
que fue apareciendo poco a poco, empezando por un ferviente deseo
de llegar a ser socio de Edisson.
Una de las características de este deseo, es que era imperioso.
Consideraba que era preciso hacer esa sociedad. Quería trabajar
con Edisson, no para él. Observa querido lector, la descripción
de cómo fue convirtiendo su deseo en realidad, y tendrás
una mejor comprensión de los principios que conducen al triunfo,
al éxito y a la prosperidad: la riqueza.
Cuando esta idea apareció por primera vez en la mente de
Barnes, él no estaba en condiciones de actuar según
ese deseo o impulso del pensamiento. Dos obstáculos se interponían
en su camino. No conocía a Edisson y no tenía suficiente
dinero para pagarse el pasaje en tren hasta donde se encontraba
Edisson. Estas dificultades hubieran bastado para desanimar a cualquiera
en el intento de llevar a cabo su deseo. ¡Pero el suyo no
era un deseo ordinario! Era un deseo como deben ser los nuestros
cuando queremos triunfar.
Barnes se presentó en el laboratorio de Edisson y anunció
que había ido a hacer negocios con el inventor. Hablando
de su primer encuentro con Barnes, Edisson comentó años
más tarde: Estaba de pie ante mí, con la apariencia
de un vagabundo, pero había algo en su expresión que
transmitía el efecto de que estaba decidido a conseguir lo
que se había propuesto. Yo había aprendido tras años
de experiencia que cuando una persona desea algo tan imperiosamente,
está decidido a apostar todo su futuro a una sola carta para
conseguir lo que se ha propuesto, eso le asegura el triunfo. Le
di la oportunidad que me pedía porque vi que él no
estaba dispuesto a ceder hasta no obtener el éxito. Los hechos
posteriores demostraron que no me equivoqué.
Por esta descripción podemos darnos cuenta que no pudo ser
el aspecto del joven lo que le proporcionó su comienzo en
el despacho de Edisson, ya que ello estaba definitivamente en su
contra. Allí lo que realmente fue importante y contó,
fue la manera como él pensaba.
Barnes no consiguió la asociación con Edisson en la
primera entrevista. Obtuvo la oportunidad de trabajar para Edisson
en su despacho con un salario insignificante. ¡Lo aceptó
sin dudar!.
Esto nos enseña que no debemos desdeñar las oportunidades
que nos conducen al triunfo. La mayoría de las veces el triunfo
no nos viene en una bandeja de plata. Los contratiempos sirven para
templar nuestro acero, fortalecer nuestra decisión.
Transcurrieron los meses. En apariencia, nada había sucedido
que se aproximara al codiciado objetivo que Barnes tenía
en mente como su propósito inicial y preciso. Pero algo importante
estaba sucediendo en los pensamientos de Barnes: intensificaba constantemente
su deseo de convertirse en socio de Edisson. Los psicólogos
dicen que cuando uno está realmente preparado para
algo, ese algo sucede o aparece. Al igual que en el mundo
espiritual: cuando el alumno está preparado, aparece
el maestro.
Barnes se hallaba listo emocional y mentalmente para esta asociación
y además estaba dispuesto a seguir en el trabajo que tenía,
hasta conseguir su objetivo.
Otra persona hubiera permitido en su mente pensamientos como este:
Vaya, no hay manera, supongo que tendré que cambiar
de idea, probaré mejor la búsqueda de un trabajo en
otra parte. En cambio Barnes, reforzaba la materialización
de su pensamiento maestro con pensamientos, ideas y frases como
estas: He venido aquí a asociarme con Edisson y eso
es lo que haré, aunque me tome para ello el resto de mi vida.
Estaba decidido.
Esto nos enseña que en muchas de nuestras historias, el cuento
sería diferente si hubiéramos adoptado un propósito
definido y hubiéramos trabajado en él, obstinadamente
y con constancia e inteligencia hasta obtener los resultados que
inicialmente buscábamos.
Cuando la oportunidad surgió para Barnes, apareció
de una manera diferente a como él la había pensado
o esperado. En esto también tenemos que aprender que nunca
la respuesta viene vestida en el mismo color o figura que nosotros
habíamos creado en nuestra mente, pero que tenemos que aprender
a reconocerla para aceptarla y no cometer el error de desecharla
porque no era exactamente como lo habíamos pensado, en lugar
de darnos cuenta que es el camino, o la herramienta, o la señal
para conducirnos exitosamente al final.
Por otra parte, muchas veces se presentan pequeños obstáculos
como queriendo probar nuestra fe y nuestra constancia. Entre mayor
cantidad de obstáculos e inconvenientes salvemos, mayor y
más reconfortante será el triunfo.
Nunca debemos caer en eso de que a mí siempre me cuesta
trabajo lograr algo. ¿Por qué será que
tengo que luchar tanto para alcanzar algo? Esa es la ley de la vida.
Las cosas no se nos presentan siempre en bandeja de plata.
La oportunidad es caprichosa. Muchas veces se presenta por la puerta
de atrás y tenemos que estar atentos para abrirla también.
Porque muchas veces la oportunidad viene disfrazada con la forma
de infortunio o de frustración temporal.
Edisson acababa de perfeccionar un nuevo invento conocido en aquel
entonces como la máquina de dictar de Edisson.
Sus vendedores no mostraron mucho entusiasmo por él. Barnes
supo inmediatamente que él sí podría vender
la máquina de dictar de Edisson. Se lo sugirió
a Edisson y de inmediato obtuvo su oportunidad. Vendió la
máquina con tanto éxito que su inventor le dio un
contrato y la exclusividad para venderla por toda la nación.
A partir de aquella asociación, Barnes se hizo millonario,
pero también demostró que uno puede pensar y hacerse
rico si sigue persiguiendo su sueño o su idea, sin desmayar.
|