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Reconociendo
nuestra historia
Alicia
Hung

Nuestra
Alma es un gran Contenedor, sobre todo de historias: la mayor parte
del tiempo no tenemos idea de lo que se ha alojado en Ella
Están las historias de aquéllos que no pudieron ser
felices (que es la gran mayoría) por alguna gran razón:
por ser abandonados y olvidados, por no poder vivir el amor de su
vida, por vivir en la escasez y en la carencia, por las vicisitudes
de una guerra
por otros tantos motivos que fueron muy crueles
y también encontramos la cadena de favores que se hicieron
unos a otros para mitigar tanto sufrimiento, cuando la carga fue
muy grande, cuando un evento no se menciona más por el gran
dolor que ocasiona en los demás y los impregna de tristeza,
de agonía, de intensa amargura
A eso no hemos podido
escapar, nos sentimos involucrados de alguna manera, comprometidos
desde la lealtad y el amor que les tenemos, conectados por el sentimiento
añejo y profundo
y así nos hemos ido embrollando
a través de estas implicaciones sistémicas. Se trata
de las vivencias de nuestros ancestros, nuestros antepasados, los
seres que estuvieron y conformaron la estructura familiar para que
tú llegaras a la Vida, y así permaneces hasta hoy
con tu cúmulo de emociones, cargas, responsabilidades
muchas de ellas transferidas. El destino de muchos, como haya sido,
nos pertenece, nos embarga, nos acorrala y nos hace cómplices
de la soledad, la tristeza oculta tras el ajetreo cotidiano. Y así
vamos caminando por la Vida, buscando tantas respuestas y soluciones,
fusionando nuestras historias con las de ellos
los que estuvieron
antes que nosotros.
Y se entretejen hilos y conexiones que parecieran ser invencibles
en el tiempo, nos mantienen atados a nuestros padres, abuelos, tíos,
hermanos y a muchos miembros de la familia
y ya deja de ser
únicamente la sangre el factor de unión entre este
conjunto de seres, de almas y de historias. Nos une también
al que dejó una huella en la esencia de nuestra familia,
por haber sido perpetrado o por ser una víctima. Todos han
tenido un destino que hoy estamos calificando según nuestra
consciencia. Nuestra buena consciencia nos empuja a seguirlos y
darles un lugar especial en nuestro corazón, y nuestra mala
consciencia consiste en hacerlo distinto a como ellos vivieron y
asumieron los hechos.
Cuando estamos inmersos en estas implicaciones sistémicas,
nos cuesta ver con lo que estamos cargando. Solamente sentimos que
en nuestras Vidas algo nos limita o todo nos cuesta, o que nos falta
algo y llevamos un peso que nos impide alcanzar la felicidad.
Así es como las Constelaciones Familiares tienen un lugar
dentro de esta maraña que ha estado conectando generaciones,
unas con otras, unas tras otras
Y a través de su magia
inexplicable se logra liberar a nuestras futuras generaciones de
seguir asumiendo lo que por amor no se hubiesen permitido respetar.
Y respetar no es más que asentir al destino del otro, quien
quiera que haya sido. Respetar es ver con dignidad la historia que
protagonizara cada uno en nuestra familia y agradecer que de esa
manera lo haya vivido y trascendido para que tú tengas el
chance de honrarlos haciendo lo mejor por tu vida.
Es un viaje a través de muchas almas, evocar, recordar y
asentir a lo descubierto. Reconocer y honrar a quienes contribuyeron
a pasar la Vida y formar estas filas de generaciones, tal como lo
hicieron, y lo hicieron lo mejor que pudieron para que llegaras.
Al precio que cada cual lo hizo fue la única opción
que tenía, ese es el chance que nos dieron para hacer lo
mejor que podamos con la Vida que tenemos hoy.
A través de las Constelaciones Familiares tenemos la oportunidad
de ver, rendirnos ante lo que fue e integrar los movimientos de
la Vida a través de nuestras incontables generaciones. Protagonizar
los cambios de consciencia y hacerlos visibles en nuestras relaciones
con el entorno. Alojar esta nueva información acerca de nuestro
sistema familiar en la mente, apoyarnos en la contención
y en el tiempo para que germinen semillas que florecerán
en nuestro corazón...
Esta es la manera en que me he asomado a mi Gran Alma y me he rendido
ante todo cuanto encontré en ella... sorprenderme ante la
Fuerza que me empuja a Vivir de otra manera, con el consentimiento
de todos los que se fueron y me están viendo triunfar en
lo que me he propuesto, con muy buenos ojos.
Este es el camino inocente que encontré al final de tanta
lucha, y ahora me conecta con todos mis éxitos... pues encontré
el camino que, con consentimiento, ellos desde la Gran Muerte me
indican. Y recorrerlo me embiste de liberación, libertad,
fortaleza e ímpetu para mostrarles de qué manera los
honro con mis decisiones, mis vivencias, mis experiencias y mis
grandes logros en todas las áreas de mi vida.
No existe un método exacto para mostrar al Mundo lo que las
Constelaciones Familiares hacen en cada uno. Sólo está
esa magia que he mencionado y se revela cuando decides asomarte
a tu Alma a darle a cada quien su lugar desde tu corazón.
Y si tu consciencia te lo permite, sientes que tu vida se sazona
con estrellas, con primavera y una eterna sensación de completud
y dignidad, una euforia que nace de la gratitud y el orgullo de
pertenecer a una casta de héroes y musas... La Vida y el
Alma se llenan de cosas nuevas y nuestros ojos perciben más
allá de lo tangible y cotidiano, perciben la magia y el milagro
de estar vivos y mirar atrás para recordarnos que fuimos
hechos de amor, de pasión... y de una Fuerza ancestral que
se manifiesta cada vez que sonreímos ante lo sagrado de la
Creación y tomamos todo lo que ella nos ofrece...
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