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Historia de la
Fraternidad Rosa Cruz
David
J. Suárez Dorta
dsdorta@hotmail.com

La
historia pública de esta enigmática organización
comienza en 1614 con la aparición en Alemania un texto con
el título de Fama Fraternitatis Rosae Crucis. En él
se hace referencia a la existencia de una cofradía o fraternidad
de iniciados que formaban una Orden secreta fundada por un sabio
llamado Christian Rosenkreuz. Un año después aparecía
la Confession Fraternitatis, en la que se hacían públicos
los principios y finalidades de esta organización, y al año
siguiente Las bodas químicas de Christian Rosenkreuz, donde
de manera simbólica y alegórica se exponía
el trabajo que los rosacruces realizaban para el desarrollo espiritual.
Según el primer texto, este personaje misterioso habría
nacido en Alemania en 1378, y a partir de 1393 viajó por
Damasco, Tierra Santa, Egipto, Marruecos, etc. En cada uno de estos
lugares conoció diferentes círculos esotéricos
y maestros espirituales, aprendiendo de ellos las ciencias sagradas.
Después de este viaje por tierras lejanas regresó
a occidente, pasó por España, Francia, etc., pero
los doctores y sabios de estas tierras no aceptaron sus conocimientos,
rechazándolos y menospreciándolos, debido al orgullo
y al fanatismo del que estaban revestidos. Regresó a Alemania
y fundó una pequeña fraternidad con los pocos que
estaban interesados en este camino espiritual, a la que llamó
Fraternidad u Orden Rosacruz, muriendo en 1484. Poco después
la fraternidad desapareció, pero tras el hallazgo de su tumba
en 1604, la cual había permanecido oculta, la Orden renació,
dando al mundo occidental la oportunidad de acceder al conocimiento
de este cristianismo esotérico.
Existen dudas de si Christian Rosenkreuz fue un personaje real o
una leyenda que simboliza el viaje del ser humano en lo que se ha
venido llamando la iniciación, el viaje en la búsqueda
de la sabiduría que hace crecer el alma y que esta se encuentre
y fusione con el espíritu, según las propias alegorías
rosacruces.
Desde que los manifiestos se publicaron hubo un gran interés
y excitación hacia la rosacruz, reeditándose en varias
ocasiones, así como traduciéndose a varios idiomas.
Lo cierto es que nadie sabía con exactitud el lugar o la
identidad de estos personajes, ya que los documentos no eran nada
explícitos en este sentido. Es más, en éstos
se afirmaba que los rosacruces sólo se identificaban entre
ellos mismos, no dándose a conocer al mundo, y que su dedicación
aparte del camino espiritual era procurar el bien de la humanidad.
De vez en cuando aparecieron textos que reivindicaban la tradición
rosacruz, como siempre de manera nebulosa y misteriosa. Algunos
eran tratados de Alquimia, otros se inclinaban más por la
cábala, el hermetismo, la magia, el misticismo, etc. Pero,
en general, se hacía referencia a un sistema de cristianismo
esotérico, aquel que revelaba los dogmas y las verdades que
las religiones sólo conocían en su forma o apariencia.
Los países donde estas doctrinas tuvieron más éxito
e implantación fueron Inglaterra, Holanda, Francia y, por
supuesto, Alemania.
En el siglo XVIII nace en Inglaterra la masonería moderna,
que rápidamente se extendió en Europa. Y en Francia,
entre los altos grados de algunos sistemas masónicos aparecen
algunos con la denominación de Rosacruz, lo cual hace pensar
en los vínculos e influencias entre estas dos organizaciones.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, aparecen en Francia
varias organizaciones que se proclaman rosacruces, entrando en lucha
dialéctica algunas de ellas reclamando ser la auténtica.
A finales de este mismo siglo, brotan en Inglaterra y Alemania organizaciones
que también se califican rosacruces, alegando estar en contacto
con los Hermanos Mayores de la Rosa Cruz, los que componen el núcleo
duro y cerrado, los Iniciados, aquellos que han llegado al desarrollo
del alma.
A varios personajes de la historia se les ha vinculado con esta
organización como a Roger Bacon, Descartes, Francis Bacon,
John Dee, Paracelso, Mozart, W. Goethe, Claude Debusy, Eric Satie,
etc. Otros han declarado estar en contacto con ellos o ser sus representantes
y embajadores como Jean Valentín Andrea, el Conde de Saint
Germain, Cagliostro, Max Heindel, Rudolf Steiner, etc.
Hoy en día existen varias organizaciones que se proclaman
herederas de la Fraternidad Rosacruz, unas con una representación
más discretas y otras anunciándose con enorme propaganda
en varios medios. Algunas aportando documentos para demostrar su
antigüedad, aunque la mayoría de éstos no llegan
más allá de finales del XIX. Otras expresan una filiación
más espiritual, debido a su supuesto contacto con los Maestros
Rosacruces, los cuales y según la Fama Fraternitatis Rosae
Crucis y la Confession Fraternitatis, aparecen en el mundo cada
vez que la humanidad necesita de sus enseñanzas para progresar,
inspirando la creación de ciertas organizaciones esotéricas
como antesala para tomar contacto con la, siempre enigmática,
Fraternidad Rosacruz.
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