La primera revista de autoayuda y crecimiento personal de Venezuela
Edición No. 103





 

 


Cómo transformarnos de sapos a príncipes

Francisco Cabrera
www.kaizenfc.com

Realmente no es nada original ese título de mi artículo en muchas oportunidades hemos oído hablar por lo menos de ese cuento de hadas, donde había un príncipe encantado convertido en sapo que solo con el beso de una princesa podría convertirse nuevamente en lo que en realidad era, un príncipe.
En la historia de la literatura desde la época de la Grecia antigua y su mitología, pasando por el período de las fábulas, Esopo, también en Grecia, quien se supone que vivió entre el 620 y el 560 antes de Cristo, y que fue un esclavo liberado de Frigia, relató fábulas personificando animales, y que fueron transmitidas en forma oral. Sus relatos cortos con personajes en su mayoría de la fauna, dejaban una enseñanza o moraleja explícita o implícita. Es decir que eran alegorías morales. Han dado pié para extraer extraordinarias enseñanzas para la psicología de todos los tiempos.
Para el padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, la mitología griega sirvió de inspiración para hablar de sus famosos "Complejos de Edipo" o sobre el "Narcisismo", por citar dos. Y todo esto tiene lógica, todas esas metáforas, parábolas, leyendas, fueron generadas por el pensamiento de hombres, que por estar configuradas en forma de palabras en su mente hablaban sólo de comportamientos humanos reflejados en personajes de sus fantasías.
Por eso para Richard Bandler, Doctor en Informática y John Grinder, profesor de Neurolingüística, considerados los padres de la Programación Neurolingüística o PNL, no es de extrañarnos que inspirados en el famoso cuento de hada escribieran su famoso libro "De Sapos a Príncipes".
Pero veamos que razonamiento tenían para usar tal metáfora. Recordemos que para la PNL, como para La Ontología del Lenguaje, este lenguaje, la palabra pasa de ser una instrumento narrativo para convertirse en un instrumento generativo, ya no sólo a través del mismo podemos narrar la historia, los acontecimientos que nos ocurren, sino que pasamos a generar realidades, cambiar las cosas, el entorno.
Por otra parte hemos hablado que hay un dicho en PNL que reza así: "Donde está la atención está la conciencia". Con esto hacemos énfasis como nuestro pensamiento, donde concentramos la atención, estructurados por palabras, impactan no sólo nuestro estado de ánimo, sino también el de las personas que nos rodean.
Y no sólo nuestro estado de ánimo, sino a su vez nuestra biología, nuestro cuerpo. De esa manera podemos observar como podemos variar nuestra respiración, nuestro palpitar de corazón, nuestras secreciones gástricas y hormonales, de acuerdo a nuestro pensamiento, no sólo el generado por nosotros mismos sino, por las palabras que las personas de nuestro entorno dicen, en la mayoría de los casos sin darnos cuenta, al dejamos llevar por las mismas y permitir que dominen o nuestra mente, nuestras emociones o nuestro cuerpo.
En la medida que podamos interiorizar la manera como organizamos nuestra experiencia subjetiva, nuestro comportamiento cotidiano, nuestro código particular de expresión e interpretación de lo que vemos y escuchamos y lo ordenemos en forma apropiada, obtendremos opciones que nos permitirán lograr los resultados esperados en nuestras diferentes áreas de desenvolvimiento; personal, laboral y social.
Por esa razón estos pensadores de la PNL y de La Ontología del Lenguaje, nos ponen a nuestro servicio unas herramientas poderosísimas para generar cambios en nosotros o en los que nos rodean.
Permítanme contarle una experiencia personal que puede serles útiles para emplearlas en nuestra vida cotidiana. A pesar de haber tenido a lo largo de la vida muchas oportunidades de hablar en público, por una parte en mis años de joven universitario, en la actividades de apostolado juveniles, los talleres de la Juventud Católica, más tarde como Presidente de una Cámara de Comercio e Industrias y los Cursillos de Cristiandad, pero en todo este tiempo, ni hablaba bien y mucho era mi miedo escénico.
Trabajando como Gerente de Mercadeo y Ventas de dos industrias del Grupo que me pusiera en contacto con la Calidad Total, una de las cosas que todos los Gerentes tuvimos que intentar mejorar fueron las presentaciones orales, la oratoria.
El Grupo contrató los servicios de una firma de consultores y así fuimos todos a un curso de Oratoria, durante ese curso nos mostraron las poses más adecuadas, como respirar, para hablar con soltura, nos hacían leer en voz alta y se fijaban en el más mínimo error para denotarlo y corregirlo, nos enseñaron a impostar la voz y hasta como apretar las nalgas, cosa que nadie puede notar, para controlar el nerviosismo que el miedo escénico produce.
Al final del curso debíamos exponer un tema durante un tiempo determinado y ante una cámara de televisión, que dicho sea de paso era la tortura más grande para mí, pues junto con dar una charla totalmente desnudo ante un espejo, en la intimidad de un baño, nada como esas dos cosas para evocar el miedo escénico en su máxima expresión.
Bueno el asunto es que esa prueba final debía ser sin errores, sería evaluada y de ella dependía la aprobación o no del curso. Recuerdo que ese taller lo dimos en una sala de conferencia de un famoso hotel de Caracas, delante de los compañeros de trabajo pero ante la mirada infalible y escrutadora de aquella cámara a la cual no se le podía ocultar nada.
Me tocó mi turno, mis rodillas temblaban, mi respiración resultaba difícil de controlar a pesar de las enseñanzas, sudaba copiosamente y en mi mente repetía el esquema "aprendido" del tema a exponer, el grupo de instructores colocados estratégicamente a todos los lados se disponían accionar el cronómetro para iniciar, me dieron la orden de arrancar y en ese momento un camarero del hotel entra ruidosamente en el salón llamando a un compañero y al darse cuenta sale disculpándose, pero aquel imprevisto y las reglas de juego estrictas en cuanto a la prueba, impactaron en mí de una manera tan negativa que saqué la más baja nota del curso.
Resignado a que no aprendería el arte de la oratoria años más tarde entro a un entrenamiento de Liderazgo creado por el amigo de mi juventud cuando vivíamos en Washington D.C., Ramón Brito, que entre las cosas que debíamos aprender era la oratoria, pero a diferencia de mi experiencia anterior las reglas de juego, basadas precisamente en la PNL eran esta vez distintas, en cada reunión los miembros de un grupo debíamos pararnos frente a todos y desarrollar un tema y cada uno de los presentes debíamos dar un Feed Back de lo mejor que habíamos observado del otro durante esa presentación.
Bueno yo creía que tenía miedo escénico, pero ante el pánico escénico manifestados por algunos de mis compañeros, yo ni tan mal estaba comparado con otros. Recuerdo que una compañera, una señora ya madura cuando le tocó pararse ante nosotros, lloraba y avergonzada quería salir corriendo del lugar y gracias a los guías y al propio Ramón, pudo serenarse, respirar profundo y ver a todos nosotros.
Llegado el momento de los Feed Back, se produjo un profundo silencio y al poco rato uno dijo, "que bien pudiste párate al frente", otro dijo "tienes una mirada que trasmites dulcemente tus emociones" y eso fue todo. Para no hacerle más largo este relato, creo útil contarle que esa misma señora al final del entrenamiento nos dio una de las mejores charlas de todas, sin aprehensiones, temores y con extraordinaria fluidez.
La magia de las palabras capacitantes, nutritivas, capaces de proporcionar caricias verbales, lograron su fruto y esa señora al igual que yo podemos darle gracias a Ramón, gracias a los Guías de su equipo y gracias a tantos Feed Back positivos emitidos por todos los presentes, que hoy puedo decir con orgullo superé la mayor parte de ese miedo escénico, hoy es normal para mí hablar, a menos que sientan que estén fijándose solamente en mis errores, que por supuesto como hombre seguiré teniéndolos.
Cuando tengas frente a ti esos seres queridos en quienes quieres influir para hacerle superar el SAPO que vez de sus defectos, recuerda, detrás de cada SAPO hay un PRÍNCIPE que podrás encontrar si sabes besar con tus palabras, y para ello solo aplica esta receta, si es que podemos hablar de recetas para influir en los demás.
Centra toda tu atención en que cosa hace positivo ese ser querido en este momento, díselas, repíteselas, busca más, que lo vas a encontrar, siempre podemos encontrar virtudes y cualidades en nuestros semejantes. Cuando no las encuentre calla, que si haz estado viendo cosas positivas en otro, se las has dicho y luego callas, le estarás haciendo una invitación para que haga aparecer una nueva cualidad, una nueva virtud, los seres humanos nos gusta recibir buenos, capacitantes y enriquecedores Feed Back.
Cuantas veces con la mejor intención del mundo creamos, o estimulamos defectos, en los seres que más queremos en la creencia que con ello corregimos sus defectos, colaboramos en la creencia que estimulamos cambios que deseamos sean positivos, para estimular en realidad su propia destrucción.
Fuimos hechos para tener dominio de nuestras emociones, somos los dueños de nuestra última decisión, pero el impacto de la palabra, dependiendo por supuesto de la autoridad de quienes la emiten, nadie la podrá negar, así que tu padre, tu madre, tu pareja, tu maestro, tu jefe, tu líder, no me cansaré de recalcarte la responsabilidad social adquirida con lo que dices, TU PALABRA ES TU PODER, y bien puedes construir o podrás destruir.


En el principio era la palabra, existía y la Palabra estaba con Dios, y la palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe".
San Juan 1 (1-3)

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