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Tarot Egipcio:
un legado de los dioses
Rosa
Rinaldi
rosarinaldi2005@yahoo.es
Como es bien sabido el origen del Tarot, tal y como
lo conocemos, ha sido un enigma perdido en el pasado.
Según la composición de la palabra TA ROT, significa
CAMINO REAL.
El camino que todos buscamos en algunos momentos de nuestra vida
y llega solamente en el momento oportuno, nos guía y nos
acompaña, nos sana de temores y nos ayuda en parte con
la sanación del karma, se convierte totalmente en nuestro
amigo.
Como sabemos el Tarot tuvo su inicio en un expresionista papiro
siendo el oráculo principal de los faraones conocido don
el nombre de El libro de Thot.
Este libro el mas antiguo de la historia, contiene en sus misteriosos
jeroglíficos, los secretos de un poder ilimitado, donde
a través de su Sabiduría Hermética, el fluir
mágico de los planetas, colores, números, signos,
gemas y todo aquello que conlleva al esoterismo en su esencia
mas profunda, esta expresado.
Thot, maestro de maestros, que se dice llego al planeta tierra
aterrizando en los arenales Egipcios, desde la Cons-telación
de Sirio, mediante un ovni u objeto volador, resulta ser un personaje
mas divino que humano. Se le representa la mayoría de las
veces con cabeza de Ibis, sostiene en su mano una delgada cana
y una paleta con tinta.
Según la mas estricta tradición, este personaje
inventó la escritura, las matemáticas, el ajedrez,
la fórmula de la cerveza y el Tarot.
Se convirtió en el guía de su pueblo, enseñándolos
a realizar muchas labores empleando fáciles técnicas,
como la escritura, el arado y la siembra.
En el texto del Oráculo de Thot, se confería
poder a los astros, la tierra y el océano, otorgaba la
capacidad de comprender el lenguaje secreto de los animales, permitía
comunicarse a distancia y también entre sus ilimitados
poderes ofrecía un oráculo de infinitas posibilidades
sintetizado en 78 magnos jeroglíficos , que encerraban
todo cuanto era posible conocer respecto al mundo, tanto visible
como invisible, en otras palabras El Libro del Saber.
Así, pues queriendo preservar a toda costa este conocimiento,
el Tarot fue grabado en 22 láminas de oro puro, haciendo
honor a los principales naipes del Tarot que hoy conocemos como
Arcanos Mayores.
Además de los jeroglíficos Sagrados, contenían
un alfabeto hierático (lectura secreta tan sólo
para iniciados) y la Ciencia Mágica de los sacerdotes-magos,
para el estudio de los números.
Doce signos zodiacales y siete planetas, entonces conocidos incluyendo
como tal el sol y la luna. Las claves adivinatorias solo eran
develadas a los que alcanzaban los más altos grados en
el sacerdocio de Isis.
El principal santuario estaba cerca del Lago Moréis y se
llamaba el Laberinto, pues en el los novicios tenían que
superar duras pruebas mediante el ciego paseo por cámaras
e intrincados pasadizos, para purificar su espíritu y acrecentar
su visión extrasensorial.
Lamentablemente, ante el acoso de guerras civiles e invasiones
extranjeras, todo fue destruido y el Tarot, repujado en oro, no
escapó a la masacre, fue fundido y aniquilado. Pasaron
miles de años antes de que se tuvieran noticias del tarot,
cuando en 1.828, Mohamed Ali Baja, descubrió nuevamente
tan preciado texto, el Papiro de la Máxima Sabiduría,
fue hallado junto a otros documentos esotéricos datados
en el 360 de nuestra era.
Uno de los puntos que mas sorprendió al rey Mohamed fue
el poder de comprobar que el Tarot y las rayas de la mano o Quiromancia
se corresponden de manera increíble y exacta.
En el año 300 a.C. el libro sagrado pasa a manos de los
Sacerdotes Grie-gos, exactamente a manos de Hermes Trimegisto
(Hermes el tres veces Grande), el supremo Mago de todo conocimiento
y fundador de la Alquimia.
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